Al tobogán de tus crespos
se apresura el viento,
y se da a resbalar
como por jugar.
Tu pelo es un trozo
de manto nocturno.
Un mar tempestuoso
que arrastra en espiral.
En su caudal de rizos
yacen mis navíos
que zarpando en caricias
no supieron regresar.
Tu pelo es refugio
de mis aves de paso.
Un ángel cautivo
En vuelo triunfal
En sus hebras se mese
mi asombro de niño
Que ríe a carcajadas
en su columpiar...
Tu pelo es cascada
Que rompe en mi rostro
Cuando me tiendo
Bajo su caída
Esa abundancia
en mi Puño cerrado
A mi humilde trazo
vuelve poesía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario